Cómo diseñar un plan de formación para tu empresa

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Uno de los propósitos que toda empresa tiene en mente para mejorar es aplicar un plan de formación.
 
Disponer de un plan de formación bien estructurado es la base para gozar de la formación empresarial adecuada y aprovecharla al máximo. La formación en la empresa es un punto extra para dotar a la misma de más competitividad y eficiencia ya que es una buena manera de estar al día en las últimas novedades. Además, formar a los empleados puede suponer un plus muy variable por los mismos, ya que ven por una parte que está adquiriendo más conocimientos y, por otra, que esos conocimientos equivalen a un proyecto de futuro en conjunto, haciendo que los trabajadores se sientan más valorados.
 
Pasos a seguir para elaborar el plan de formación
 
Si tú también crees que contar con un plan de formación es una buena idea para el desarrollo de tu negocio y de tus empleados, toma nota de cómo se hace paso a paso:
 
  1. Análisis de la situación. Lo primero, siempre que se está trabajando en una nueva estrategia o plan, es realizar un análisis en profundidad del punto en el cual nos encontramos, el punto de partida.  Gracias a este análisis se obtendrá, por una parte un pequeño resumen de cómo se encuentra la empresa y, por otro, veremos las posibilidades que se tienen en materia de formación.
  2.  Identificación de las necesidades formativas. Para saber qué necesidades formativas tiene una empresa se deben hacer preguntas a los empleados y a los representantes para que estos den su opinión. Además, y de manera complementaria, se analizarán datos sobre absentismo laboral, siniestralidad en el trabajo y todo tipo de valores que nos sirvan como indicativo de cómo se encuentra la empresa.
  3. Ver qué tipo de necesidad formativa se tiene. Una vez definidas las necesidades formativas actuales, se debe valorar si éstas son inmediatas o, si por el contrario, son de largo plazo ya que vienen dadas por cambios estratégicos en la empresa. Esto es importante para saber cómo enfocar la formación que se va a emprender.
  4. Establecer un planning de formación. En él se establecerá los tiempos (corto, medio, o largo plazo). A esto se le sumará si la formación será en jornada completa o a intervalos de tiempo. Por último, en este punto también se decidirá también si la formación debe ser presencial o si, por el contrario, se opta por una formación online.
  5. Clasificar a los trabajadores. Seguro que cada trabajador tiene un nivel formativo diferente, por ello lo ideal es realizar grupos de trabajadores con conocimientos similares y, así, planificar la formación en base a cada uno de estos grupos y sus nociones sobre el tema a formar en cuestión. Para ello se les preguntará a los empleados qué tipo de conocimientos y carencias formativas tienen en los temas a tratar.
  6. ¿Dónde se va a impartir la formación? Aquí tenemos dos vías: formación en un lugar externo y formación interna en la empresa. La primera precisa de desplazamiento del trabajador fuera de su lugar de trabajo cotidiano, por lo que se precisará de aceptación por parte del mismo de que va a tener que desplazarse.
  7.  Presupuestos. Por último, una vez definidos todos los puntos, se debe realizar un presupuesto estimado del coste de la misma y, además, se deberá plasmar de dónde procede la financiación para poder llevar a cabo la formación.
 
Una vez todo plasmado, se llevará a cabo la impartición de la formación y, por supuesto, se llevará un control sobre ésta para ver si con ella se han cumplido los objetivos que se habían marcado. Cabe recordar que los planes formativos suelen tener una duración de 2 años por lo que, finalizado este plazo, se debería volver a plasmar todo prácticamente desde cero para adecuarse a las necesidades formativas actuales, tanto de los trabajadores como de la empresa.