Las oportunidades crecen en el mundo de las franquicias

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Consultoria para empresas
Con 26 millones de euros de facturación anual, este sector da trabajo a 250.000 personas solo en España. Montar una de las numerosas franquicias existentes es, cada vez más, una salida laboral a tener en cuenta.
 
La historia de la franquicia en España es larga. Nos tenemos que remontar hasta principios de los años 60 cuando diferentes empresas de origen francés relacionadas con la moda, la ropa para el hogar y la lana introdujeron sus primeras tiendas en nuestro país. El sector textil, procedente sobre todo de Europa, fue el primero que desarrolló franquicias en España y habría que esperar hasta los años 70 para dar la bienvenida a nuevas, relacionadas con otros sectores, especialmente con el de la comida rápida norteamericana. En 1970 apenas existían 19 cadenas de franquicia en funcionamiento. Sin embargo, la expansión no había hecho otra cosa que comenzar.
 
En la década de los 80 la cifra llegó casi a triplicarse y en 1987 ya eran 77 las que operaban por todo el país. Pero fueron los años 90, la época de madurez y de diversificación de las mismas. Por ejemplo, en 1995 se contabilizaban ya 281 franquiciadores con un total de 24.500 establecimientos. La llegada del año 2000, no hizo otra cosa que seguir aumentado el número de franquicias así como la expansión en cuanto a productos y servicios que ofrecer. Hoy en día, el sector de las franquicias cuenta aproximadamente con más de 63.000 centros diferentes abiertos en España, dando trabajo a casi 250.000 personas y facturando cada año 25,9 millones de euros, según cifras de 2012.
 
Y es que el mundo de las franquicias, está más de moda que nunca y es, actualmente, uno de las grandes posibilidades que ofrece a los emprendedores que quieren iniciar un negocio propio y una salida laboral en la difícil coyuntura económica actual. En medio del colapso del comercio minorista, la franquicia se aferra a los llamadosbrotes verdes. Por ejemplo, solo en 2010 y en plena crisis, la facturación total de este sector ascendió a 26.352 millones de euros, según datos de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF). El sistema de franquicias ha registrado un crecimiento superior al conjunto de la economía desde principios del año 2000. Durante este período su facturación creció en un 136%, y representa ya en la actualidad hasta el 2,5% del PIB español. Las razones están claras: las marcas venden mejor y los costes son menores.
 
En un contexto de dificultad de acceso a la financiación bancaria y de caída del poder adquisitivo de los hogares, proliferan aquellas franquicias cuyo canon e inversión iniciales son menores, y cuya apertura se puede realizar de forma ágil y en tiempos relativamente pequeños. Además, la posible diferencia entre el perfil del emprendedor con el sector de la franquicia disuade a la franquiciadora de apostar en su formación. Sin embargo, a pesar de su rápida expansión y su peso en la economía, dicha relación empresarial no termina de estar bien definida en la jurisdicción española, por lo cual el poder normativo recae en el contrato de franquicia. Las limitaciones del contrato suponen una importante fuente de conflicto entre el franquiciador y el franquiciado, siendo la principal dificultad para empezar un proyecto de estas características.
 
En 2011, 947 empresas habían concedido, al menos, una franquicia en España. Sin embargo, éste es un salto sobre múltiples obstáculos. En primer lugar, la franquiciadora debe de determinar qué derechos cede, sobre todo relaticos al uso de un proceso productivo y la exclusividad en el mercado. En segundo lugar, debe formar al franquiciado. Y, por  último, debe comprometerse a proveer asistencia comercial al franquiciado. Específicamente, es necesario inscribir en el Registro de los franquiciadores del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, los datos del franquiciador y los derechos industriales y de propiedad incluidos en la franquicia.  (Véase 1)
 
Pasos para empezar con una franquicia
 
Para poder empezar con una franquicia, antes de veinte días previos a la firma del contrato, el franquiciador debe facilitar el Dossier informativo al franquiciado. (Véase 2) Éste contiene la identificación del franquiciador, un listado de los derechos de propiedad industrial e intelectual en cesión, las características de la franquicia y su explotación (incluidos la cuantía del canon inicial, las royalties y el tipo de asistencia técnica), así como una descripción de las actividades del franquiciador y su red de franquicias. Finalmente, ambas partes firman el acuerdo de franquicia y todo queda listo para empezar. Para una empresa en expansión, la fórmula de la franquicia permite extenderse a nuevos mercados con menor riesgo y coste de capital. A su vez, la empresa puede concentrarse en el desarrollo de su estrategia comercial y la cesión del control es más fácil en la medida en que los contratos limiten los problemas de agencia.
 
En los últimos años las economías de escala en el comercio minorista se han acentuado. Para minimizar los costes de producción y mejorar la satisfacción del consumidor, las empresas deben invertir en sistemas de gestión, marketing, logística, y técnicos a menudo fuera del alcance de las más pequeñas. La asociación con una empresa de mayor calado permite al pequeño emprendedor acceder en mejores condiciones al mercado. El empresario franquiciado puede establecer el acuerdo como empresario individual o a través de una sociedad mercantil. El acuerdo de franquicia impone un compromiso substancial para el empresario, tanto económico, debido al canon inicial y a las contribuciones de capital propio, como de adaptación a los procesos comerciales del franquiciador.
 
 
(1) Artículo 7 del Real Decreto 201/2010 de 26 de febrero
(2) Artículo 62 de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista y por el Real Decreto 2485/1998